TOP 3:
3 - EL AMOR DE TU VIDA.
En tu temprana adolescencia, cuando el número de hormonas es tan alto que empiezan a ocupar algunas neuronas y no te dejan pensar coherentemente, empieza la época en la cual el/la adolecente (pongo 'la' también, porque soy ultra feminista y no voy a dejar manejarme por el artículo único machista) piensa que la primera flecha de cupido es aquella que perdurará por siempre... Mi vida, a Cupido todos le debemos 5 pesos para que pague unas clases de tiro al blanco, no confíes tanto en él y en su criterio selectivo.
Consejo: vive la vida.
2 - TODOS LOS PROBLEMAS SEMI-IMAGINARIOS QUE TENÉS.
La mayoría creé estar rodeado de problemas a los 15 años, tales como a qué fiesta ir, cómo vestirse a la mañana, como impresionar a quién, como vengarse de tal, etc. Son problemas de soluciones fáciles y dinámicas, solo que el/la adolecente está empeñado en ver lo que no hay, creer lo que no existe y no entender lo que es simple, todo por una escena genial en la que desarrollamos nuestras amplitudes teatrales en un lapso de falsa/no tan falsa pero irrealista infelicidad.
Consejo: comete un payaso y viví la vida.
1 - LO QUE EL DESTINO NOS DEPARA.
Este tema, es el PEOR. Aquí expresamos nuestro miedo al no-existente (a mi criterio personal) de un tal famoso 'tipeador' del destino, o mejor definido por la mayoría de la gente que tiene entre 12 a 18 años: ''el que escribe nuestro destino''. Éste puede verse reflejado en Dios, en tu vecina, en tus padres o en un conductor del colectivo de la línea 99. A todos los adultos, a todos los no-soñadores y a todos los calculadores fríos como yo, nos tienen re podridos con sus teorías conspirativas del Destino, me molesta que alguien venga y me diga ''Está todo escrito''. Ok, según aquellos, alguien escribió que esta mañana yo iba a querer lavarme la cara y que en mi casa se haya cortado el agua, o que yo me haya caminado a la panadería y que se acabaran los churros. Respeto las religiones, pero eso es irse un poco al carajo. Y otra cosa, si vos realmente creés eso, vas a aceptar todo lo malo que te pase en la vida, y no es así. No creo en el Destino, ya que este me parece un consuelo para cuando te sentís mal, y lo único que te puede responder el mundo es ''Tranquilo, si el Destino así lo quiere, es por algo''... No, basta.
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